Los mercados tuvieron un excelente mes de enero en las acciones y en los productos básicos -con alzas de hasta dos dígitos en oro, la plata, trigo y maíz-, y sobresalió la Bolsa de Buenos Aires, que fue una de las más castigadas en 2011. Han sobresalido las petroleras -como Petrobras- y los bancos, mientras las agroindustrias como la azucarera Ledesma y Molinos han bajado. Curioso reflejo de la falta de una política de hidrocarburos -la importación de combustibles golpeó la balanza comercial- y del valor del azúcar crudo y blanco, que está firme en el mercado global. A las acciones no las afectaron la quiebra de un gigante como Kodax ni los problemas de Europa, y a nivel local tampoco impidió la suba de las cotizaciones -la inflación, menos reservas, control de importaciones y del cambio-, ni el deterioro de las cuentas públicas con un déficit fiscal en 2011 del 2% en relación al PBI, y que ajustado sube a un 3% sin las utilidades del Banco Central, ni las rentas por la tenencia de acciones y bonos del Anses. Este déficit es menor comparado con el billón anual de Estados Unidos, que en los últimos cuatro años acumulados se comió el 27% de un PBI anual del país líder. Desde la Reserva Federal de EEUU, en Washington, Ben Bernanke anunció que las tasas de interés no subirán hasta fines de 2014 lo que ayuda a los toros -alcistas- para seguir embistiendo. Pero, los osos y bajistas ven una burbuja porque los precios en los mercados no se mueven por razones propias ni subyacentes. En Europa, con demasiadas explicaciones y pocas soluciones efectivas, el mercado va haciendo su ajuste: en Holanda se venden préstamos de consumo en dificultades a 64% en euros; en España al 50%: en Reino Unido, en Alemania y en otros seis países los prestamos hipotecarios no redituables se transan al 58% y en el Reino Unido hipotecarios rentables con un descuento del 36% de su valor.